Nadie sabe nada


Diseño del muro que divide Jerusalén (Israel) de Belén (Palestina). 
Fotografía realizada por Pármulo.


No digamos que no oímos nada,
no lo digamos,
que sabemos a lo que sabe la sangre
y el ácido que lleva su llanto,

Los ruídos de esta noche aún se oyen,
en la basta conciencia de los buenos
y de los bellacos,

¡aún se oyen!

y en las hogueras del infierno se sentirán
a recordar lo que pasamos,
a escuchar nuestros pasos descalzos,
libres, delicados.

Bajemos nuestras manos sucias
de la peana en las que bailan,
y dirijámonos a ver la desesperanza
de los regresados días de guerra.

No digamos que no oímos nada,
que nuestras manos están tranquilas
y que sabemos hablar bajito,

que no entendemos de terrores
y nos perdemos tanto,
cuando no encontramos el camino
que nos lleva a casa de la mano.

No digamos que no oímos nada,
no lo digamos:
si hemos sentido el bullicio del silencio
en la estampa de nuestros ojos.

No vivimos en una ciudad sorda
sino en un Universo escéptico
apaleado por salvajes versos escuchados,
que se multiplican sin razón como balas 
sobre las manitas de los ángeles sirianos,

no digamos que no oímos nada,
que rezamos,
que amamos,
que lloramos.

No digamos que no oímos nada,
no lo digamos,
que sabemos a lo que sabe la sangre
y el ácido que lleva su llanto,

Bajemos nuestras manos sucias
de la peana en las que bailan,
y dirijámonos a ver la desesperanza
de los regresados días de guerra.

No vivimos en una ciudad sorda
sino en un Universo escéptico
apaleado por salvajes versos escuchados,
que se multiplican sin razón como balas 
sobre las manitas de los ángeles sirianos,

no digamos que no oímos nada,
que rezamos,
que amamos,
que lloramos.

No digamos que no oímos nada,
no lo digamos.


A las víctimas del atentado terrorista del 13 de noviembre de 2015 en Francia y a los civiles de la Guerra Civil en Siria.


Título: "Nadie sabe nada"
"Paisajes encantados"
2016, Pármulo