Quedará

Viajé ayer a esta tierra de montañas,
con una maleta verde que decía quién era.
Había llorado por volver, había llorado,
ahora también lloro por volver,
aunque los destinos se hayan diversificado
en esta letanía de conciencias,
en este amor maldito que me queda.

He dejado de soñar con el horizonte,
ese infinito rojo que - nadie entiende -,
y, quiero vivir aunque sea en el barro,
enjuagar mi cara y secarla con los volantes
que un día pasearon mi orgullo tabarro.

Queda poco de este viejo hombre
que no ha cumplido la edad para besar,
queda poco de ese hombre, de ese niño,
queda poco para volver a empezar, para llorar.

Pármulo