El Pájaro amarillo que no canta.

Son las doce de la noche, una hora puntual para contar algunas cuestiones.
Como ya sabéis hace tiempo que no escribo en este espacio, el Blog lo he tenido algo abandonado y cuando se han publicado cositas han sido de manos de Antonio, que lleva la página y actualiza las entradas bloggers.

En este tiempo he estado fuera, ya volví hace tiempo y aun así he estado muy liado con cuestiones tanto administrativas como académicas y profesionales. La parte artística, en cuanto a pintura se refiere, tiene mucho que ver en todo. Inauguré un museo y una galería de obras. Más tarde instalé una obra en Marqués de Villalúa y por supuesto seguí con mi recorrido en nuevas colecciones.

Pero he vuelto para estar aquí más cerquita de mi frente artístico, para seguir creando no sólo con lo que dejé aquí sino con lo que traje. Tengo muchos proyectos, muchas ganas de hacer cosas nuevas porque en definitiva, toda esta "vena artística" me repercute mucho en mi vida del día a día en Derecho y por supuesto en mis futuros proyectos.

La semana que viene quiero volver a pintar, pero esta vez por pasión. Decidí incluir una nueva colección para enero denominada "Desiertos" pero aún creo que es pronto para pintar lo que pensé de manera que voy a dedicar mis fuerzas a un cuadro de tamaño grande denominado "El pájaro amarillo que no canta".

Mi madre esta tarde se reía conmigo en el salón porque ya le dije que quitara esos 3 cuadros horribles de comunión y colgara un cuadro de los míos, pero ya sabemos que en "casa de herrero cuchillo de palo" por lo tanto no le veo con la intención de cambiarlos, ella siempre me dice: tú véndelos que salgan fuera... que aquí no hacen nada.

Como decía, el título del cuadro es un tanto particular "El pájaro amarillo que no canta". Os diré por qué. Mi padre hace unos años nos trajo un canario amarillo, mi sobrina Victoria se enamoró de él y se lo dimos (por capricho más que por un buen hacer), como cantaba día y noche sin parar mi hermano lo volvió a traer y aquí siguió.
Más tarde yo comencé a cantarle, a hablarle y a darle dulces y golosinas, de manera que el pájaro se ha acomodado. Antes era nervioso y saltaba de un sitio a otro, pero ahora el pájaro duerme todo el día, se deja acariciar y cuando estoy comiendo bizcocho o galletas me pía muy despacito para que le ponga entre los barrotes algún pedazito.

Algunas veces me encantaría abrirle la puertecilla y dejarlo en libertad, aunque luego pienso que teniendo en cuenta que es un pájaro que nació en jaula, no sabrá cómo buscar comida y morirá de hambre. Así que prefiero que su encarcelamiento se una al mío en mis tardes solitarias junto a los libros de Derecho.

La razón del por qué el pájaro no canta según el señor de la pajarería puede deberse a 2 cuestiones:

1.- El pájaro ha perdido el cante porque lo hemos cambiado de sitio
2.- El pájaro se ha acomodado
3.- El pájaro tiene un problema en la garganta
4.- El pájaro tiene depresión

Yo abogo por la tercera de las hipótesis. Justo cuando me marché a Trento, mi madre me comentó por teléfono que el pájaro dejó de cantar. Todo el mundo se quedó asombrado porque el pájaro dejó de ser ese guerrillero del cante que te despertaba a las 6 de la mañana. Mi madre siempre dice que el pájaro tiene ansiedad malcurada, me marché y como nadie le hablaba, el pájaro entristeció.

Al fin y al cabo... después de razonar sobre mil cuestiones, he decidido que el cuadro se llamará "El pájaro amarillo que no canta" porque es que... el pájaro no canta NADA, lo que es NADA NADA. Sólo come y duerme.

Pienso que en honor a este gran amor mío tengo que hacer un cuadro, algo que persista en el tiempo, y que aunque luego ese cuadro no valga más que mi empeño y tiempo, podré darme por satisfecho.


2012 Pármulo