SANGRE CONGELADA


Sangre congelada

Tengo que decirte un secreto,
susurrarlo a tu oído
y mientras te siento,
empezar a dormirme
en tu espalda de barco dorado.

Tengo que decirte que te recuerdo,
que sigo sin pegar ojo a la almohada
y que sin escuchar tus voces
no tengo alimento para seguir.

Que mi sangre
ya no es más que hielo
y mi corazón encallado al frío
se niega a continuar.

Ya se que no me recuerdas,
y que quizás me hayas olvidado
pero es que yo soy incapaz
de borrar tu sonrisa de media luna.

¿Cómo te pido que me perdones?

Tengo que decirte tantas cosas,
que temo morirme escribiendo
hojas y hojas con tinta de mi dolor.

Tus ojos preciosos,
tus manos delicadas,
tu compañía en pleno verano.

El frío de mi verano,
el calor de mis primaveras...

Vuelve por favor,
déjame contarte lo que te quiero,
déjame decirte otra vez
las tonterías que ya ni recuerdo
y no me hagas morir en esta letanía
de cáncer espinoso,
que es no sentir el amor.

Deseo de nuevo que me envenenes
con tus labios, y que cortes
esta compasión que sientes por mi
y me empieces a mirar desde la realidad,
desde este corazón que siente
que te ha perdido para siempre.

Pármulo 2011