I


I

Esta noche me he vestido de azul
como las olas cuando caminan
sobre la arena húmeda.

He pensado en convertirme
en viento helado y en mano fría
que por tu rostro disimula
ser una gasa de plata y diamantes,
que soportas mientras lloras.

Tus ojos llorosos se hunden
en un río de piedras transparentes
del que tomo mi agua
para nutrirme de la ausencia
de sangre en el corazón.

Tú, como una nube,
eres el beso eterno en mis manos,
la serenidad de un soplo
y el silencio imposible.

Pármulo 2011