Voy a ser feliz porque es bueno para la salud

Un liviano resoplido en
la oquedad del cuello,
largo y escueto,
durante las olas.

Durante las lentas olas
que nos encienden
la luz del sol,
sobre la playa, y
recordando el beso
eterno en el silencio.

Aún mantengo en el pensamiento
el silencio de las olas,
rotas sobre la crema de arena
que enfundaban nuestros pies,
los unos sobre los otros.

El tiempo, ausente de prisas
y del corazón, se nos escapaba
una eterna juventud por explorar.

Ya nunca más sentiré
la costumbre de besarte
bajo el cielo y sobre las aguas,
heladas pero infinitas.

Nuestras cuatro manos
unidas como la sal,
se engranaban como dos piezas
que a día de hoy ni existen.

No te pregunto ya,
ni te escribo cartas,
ni me acuerdo de ti,
pero sigo pidiéndole a los ángeles
que resucites en mi,
ahora o después,
después de haber nadado
por mil océanos solitarios.

Yo lo único que quiero
es seguir junto a tí,
volver a verte de nuevo,
tomar café donde yo lo hago,
beber de mis manos,
abrazarte otra vez
en aquella playa nocturna
que hace un siglo me negué a visitar,
por el complejo de vivir desierto.

Pármulo 2011 (Es para tí)