ESTA MISMA MAÑANA



Esta misma mañana

Esta mañana me he despertado
sobre la amarga arena de una playa,
vallada de rocas blancas
enajenadas por las olas amarillas.

Me he dado cuenta que esta mañana
no han sonado los despertadores,
y en la cabecera de la cama
ya no están tus besos,
soñolientos y defendidos
por la sangre de un corazón vivo.

He conocido esta mañana,
el color de las azucenas
y junto al gris de las olas,
he llenado una habitación inmensa
de infinitas primaveras.

La planta de mis pies
se han deshilachado por el paseo
que has dado a las promesas,
aquellas que caminan por una galería
de imágenes perpetuas,
inhumanas por el derretido siglo
de ofertas desamparadas.
Esta mañana.

Esta mañana he vuelto a recordar,
por un sueño que tuve,
que volvía a ser un barco moribundo
reconstruido por tus caderas
que bailan junto a mi narcosis
de paz y guerra.

Y todo esto,
lo he pensado esta mañana,
mientras recordaba que ya
no quiero volver a verte
y que el calor de la playa es sólo
un pequeño rayo de sol que ilumina
una de mis mañanas.

Una y otra mañana,
una tras otra,
constantes...

Pármulo 2011

Voy a ser feliz porque es bueno para la salud

Un liviano resoplido en
la oquedad del cuello,
largo y escueto,
durante las olas.

Durante las lentas olas
que nos encienden
la luz del sol,
sobre la playa, y
recordando el beso
eterno en el silencio.

Aún mantengo en el pensamiento
el silencio de las olas,
rotas sobre la crema de arena
que enfundaban nuestros pies,
los unos sobre los otros.

El tiempo, ausente de prisas
y del corazón, se nos escapaba
una eterna juventud por explorar.

Ya nunca más sentiré
la costumbre de besarte
bajo el cielo y sobre las aguas,
heladas pero infinitas.

Nuestras cuatro manos
unidas como la sal,
se engranaban como dos piezas
que a día de hoy ni existen.

No te pregunto ya,
ni te escribo cartas,
ni me acuerdo de ti,
pero sigo pidiéndole a los ángeles
que resucites en mi,
ahora o después,
después de haber nadado
por mil océanos solitarios.

Yo lo único que quiero
es seguir junto a tí,
volver a verte de nuevo,
tomar café donde yo lo hago,
beber de mis manos,
abrazarte otra vez
en aquella playa nocturna
que hace un siglo me negué a visitar,
por el complejo de vivir desierto.

Pármulo 2011 (Es para tí)

ENTRE EL SI Y EL NO


Entre el Sí y el No

De tí y de mi ya no se sabe nada,
ni el viento te recuerda,
ni la tierra siente tus pisadas.

Será el hielo el que nos separa
en este campo de primaveras,
los dos alejados del infinito amor
que en las mil semanas pasadas
nos arrebataron la confianza.

Sí,
no,
en el sino el corazón.

Será la lucha eterna con el alma
la que me asusta tanto,
que no me atrevo a recibir
un cálido mensaje de tu boca.

Sí,
no,
en el sino la sensación.

Será la imaginación la que arde
entre mil candelas de tiempos,
sobre un cielo gris, bajo la
ermita de un santo sin fe.

Sí,
no,
en los corsarios el dolor.

Ya no será nada,
ni será el aliento,
ni serán tus manos,
ni será el piano...
sólo será la soledad.

Pármulo 2011

MEDITACIÓN AL AMOR



Meditación al amor

Hay veces que los colores se tornan,
tal como las risas rosas,
como los ojos del cielo
y la mirada amarga.

A veces los sonidos cambian
y piensas que la música no suena,
que los tambores han decapitado
a la famosa flauta de Hamelín.

Hay momentos en que te ocultas,
intentando evadir los recuerdos,
las pisadas que ya no quedan
en el terrario de una oquedad inmensa.

Hay momentos en que ya no sientes
pero llega un día en que sentirás,
la brisa marinera,
la luz de las mañanas,
y es entonces cuando soñarás
con las flores rosas,
con los vientos helados.

El cielo se tornará azul
en la primavera, junto a las flautas
que hacen caracolas en la ribera,
a lo lejos de las mil melodías
que ahora nos adornan.

Y llega un día en que olvidas,
los malos recuerdos,
un nimbo de luces blancas
que palpitan cuando no lloras.

Y llega un día en que no buscas,
y de nuevo,
con las apariencias diferidas,
aparece un color mutado
de nuevas sensaciones y paisajes.

Pármulo 2011

CANSADO DEL AMOR


CANSADO DEL AMOR

No quiero escuchar de nuevo
que estamos cansados de hablar,
del amor voraz y tentativo.

No quiero volver a mirar
un rostro de cuchillos brillantes
que escandilan los espejos
de un corazón opaco.

No quiero quererte otra vez,
como antes,
ahora te amo en la locura
de haber perdido la esperanza
de encontrarte.

No quiero sufrir pero...
tampoco quiero omitir
nuestros besos plateados
de risas y electricidad.

Quiero recordarte otra vez,
quiero encontrarme
con aquel corazón perdido
que hace meses ya no busco.

Pármulo 2011

CUANDO TE ENAMORAS



CUANDO TE ENAMORAS

Cuando te enamoras ya no sabes escribir,
ni sabes pintar ni sabes transmitir.

Cuando te enamoras ya no sabes hablar,
las palabras se traban entre ellas y
el tiempo, acelerado, se inunda de flores
que corren por los pasillos de la antigua
soledad.

Cuando te enamoras sólo piensas en cantar,
en bailar y evadirte del mundo,
en olvidar las obligaciones.

Cuando te enamoras ya no existen los límites
ni tampoco los secretos.

Cuando te enamoras no superas el olvido
ni las sombras,
no recuerdas los problemas,
sólo retienes lo verdaderamente maravilloso.

Cuando te enamoras el corazón late,
y el viento revoluciona las hormonas,
ya no piensas en los colores ni las formas.

Cuando te enamoras te cansas,
te pierdes entre las sábanas obsesionado,
y por las mañanas sólo quieres acordarte
de ayer.

Cuando te enamoras descubres
el verdadero cáncer del alma,
el culpable de pudrirte el corazón.

Cuando te enamoras te hundes en lo correcto
y no sabes cómo, pero acabas traicionando
tus principios y al final, acabas derrotado.

Cuando te enamoras el mundo ya no existe
y como no puedes más con la presión,
acabas por suicidar la voz entre riñas.

Cuando te enamoras el sentido de la vida
se multiplica,
y piensas que podrás navegar por el atlántico
con una pequeña barca de río.

Cuando te enamoras soplas a cada instante,
instantes en los que recuerdas los besos
en la oscuridad de aquellas calles de charol.

Cuando te enamoras enfundas la vida
en pequeños detalles que sólo giran en torno
a la obsesión de atrapar un alma vacía.

Cuando te enamoras ya no existen las primaveras,
ya no recuerdas a la familia,
ya no ríes a la vida y sólo al amor.

Cuando te enamoras,
depositas en el corazón toda tu energía
dejando a un lado las tinieblas.

Cuando te enamoras hundes la mirada
entre lágrimas de sal y oxido,
inundas el corazón en un pozo
vacío de sentimientos,
cuando te enamoras.

Pármulo 2011

JAMÁS



JAMÁS

Nunca más vamos a pensar 
que no existe en el corazón, 
un espacio dedicado al amor.

Nunca más olvidaremos el recuerdo
que ahora, se ahorca entre los tallos
de aquella rosa blanca sin espinas.

Nunca más ahogaremos el silencio
entre lágrimas de sangre,
porque la sangre no nace de los ríos
sino que del río brota la paz eterna.

Nunca más sentiré el alma oscura,
nunca más los labios secos,
nunca más el nunca en el secreto...

Nunca más perderé el tiempo
escuchando al corazón,
si me besas porque me amas
o si me amas por pena.

Nunca más cerraré los ojos
y pensaré en nuestras manos,
aquellas rosas inquietas en el letargo.

Nunca más volveré a acordarme
de tus mil besos eléctricos,
de tus medias lunas,
de tus promesas y tus encantos.

Nunca más pensaré en el amor,
porque nunca existió,
y en tí, sentí por primera vez
la verdadera esencia del desierto,
el arena sobre el cielo blanco.

Nunca más olvidaré tu ruin amistad,
tus falsas promesas,
las noches de verano y lunas,
el sol abrasador y las orillas.

Nunca más el viento sesgará las rosas,
nunca más derretiré al corazón
y nunca más diré jamás,
porque yo también soy eterno
y el viento a veces escupe las flores
que mueren en el silencio del alma.

Pármulo 2011

El PERIÓDICO DE LAS RISAS



El periódico de las risas

Los corazones rompen en el suelo
las risas de los vientos
que aún están por venir,
en el firmamento gira la melodía
de ese tren marchito
que hace unos años que silba
sin sentir.

Las doradas manos de los colosos
abanican dos caudalosos ríos
a pie de mar,
y en el transcurso
una barca en llamas deja su letanía
sobre el rastro de aquel tormento
que nunca cesa de nuestros besos.

Ya ni recuerdas aquellas imágenes
que hace siglos se perdieron
y en el mar,
aún abundan las carcajadas
de tus cosquillas, mientras
abrasábamos nuestros dientes
con la piel de los labios.

Las etiquetas dejan el rasguño
de mil cadáveres mundanos,
quienes en el firmamento
estirpan las estrellas
haciéndoles reír de entre los brazos.

El cielo, azul y gris,
verde azulado y colorado
en las mañanas.

Cuando amanece,
un hilo de nubes se dispersa
de entre nuestras ventanas
y yo, ingenuo en el pensamiento
creo encontrar una sola nube
con un nudo que no alcanza tus labios.

Pármulo 2011