Y LLEGÓ LA MUERTE




Nunca olvidaré cuando nos conocimos
y en tus brazos ambos nos mecimos
mirándonos en el recuerdo a día de hoy.

Yo mismo estoy aquí más mayor
y tú, creyendo yo que serías eterna
has perecido en el tiempo.

Me cuesta tanto perderte de mi mente
que ahora las rosas sólo huelen a tí,
a tus risas y a tus manos,
a tus encantos...

Aunque decidimos separarnos
no me cansaré jamás de recordarte
porque aún hay algo de tí en mí,

y contigo se va algo mio que ya...
deja de ser parte de los dos
para regalarle al fuego
que es quien te atará para siempre.

Soledad empieza a desolarse
por las losas de mi corazón,
frías y enriquecidas de recuerdos,

aquellos que ya nunca volverán
y en el color del sol se quemará.

El mundo nos regala el viento,
nos da amor,
nosotros creamos las fieras
y junto a ellas nos morimos,

para siempre
junto a la muerte.

Pármulo 20 diciembre de 2010 "A.C."