BAJO LA TUMBA ETERNA - CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


Bajo la tumba eterna

Tengo la necesidad de volver a recordarte
y entre el alboroto me manifiesto
con un enorme crucifijo,
donde mis manos aún atadas
gritan junto a presión de tus cadenas.

Aquí mi aliento es un silbido de hielo
que congela no sólo el viento
sino mis labios que a veces
te besaron bajo la lluvia
cuando aún entre los moratones
dejaba ver mi juventud.

Perdida bajo el símbolo de tus ojos
sólo veía el verde iris que enloquecía
mis recuerdos más mundanos,
mis ojos sin color alguno.

Las mañanas eran de color canela,
mientras trabajabas.

La luz de las ventanas entraba
agónicamente por el pliego de las cortinas,
y entre noche y día,
sólo oía el ruido de tus voces.

Tus pasos empezaron a convertirse
en terremotos colosales
que hacía mella en mi corazón,
aún latente.

Tus manos al principio,
dos barcos noruegos
paseando por la orilla de mi rostro;

ahora,
dos barcos piratas
atentan contra los recuerdos.

¿Dónde están las puertas?
¿y los teléfonos?

mientras dura la tortura
nadie sabía donde vivía
y las cartas nunca llegaban a esas horas.

A veces, durante la espera,
adelantaba el reloj de mi memoria
para pasar por el camino
de los cardos y chumberas
de una vez por todas,
la letanía del sufrimiento:

cuanto antes mucho mejor.

Mis ojos grises
dos desiertos de ceniza,

mis labios
una colina helada,

tu presencia
un cuchillo en el alma.

Tengo la necesidad de volver a recordarte,
pero de ver en tí un hombre
que lucha por ser hombre
y que con la oportunidad
de vivir conmigo me hace sentir humana.

Y ahora, volverán las riñas,
y a la mínima,

el silencio que se apodera
de mis labios.

Con mis lágrimas
el miedo juega a los títeres,
y con el temor, el pánico...

tú juegas a divertirte.

Ahora mis ojos grises
vuelven a ser dos desiertos
de ceniza,

que anda rumbo a la libertad,
libertad que tú mismo sembraste,

cuando hundiste tus manos
sobre el cuello débil de mi cuerpo.

Aún recuerdo tus ojos,
fríos como mis labios
que paseaban por tu verde senda,
como el agua del mar
junto a dos barcos noruegos,
ahora solitarios.