Y LLEGÓ LA MUERTE




Nunca olvidaré cuando nos conocimos
y en tus brazos ambos nos mecimos
mirándonos en el recuerdo a día de hoy.

Yo mismo estoy aquí más mayor
y tú, creyendo yo que serías eterna
has perecido en el tiempo.

Me cuesta tanto perderte de mi mente
que ahora las rosas sólo huelen a tí,
a tus risas y a tus manos,
a tus encantos...

Aunque decidimos separarnos
no me cansaré jamás de recordarte
porque aún hay algo de tí en mí,

y contigo se va algo mio que ya...
deja de ser parte de los dos
para regalarle al fuego
que es quien te atará para siempre.

Soledad empieza a desolarse
por las losas de mi corazón,
frías y enriquecidas de recuerdos,

aquellos que ya nunca volverán
y en el color del sol se quemará.

El mundo nos regala el viento,
nos da amor,
nosotros creamos las fieras
y junto a ellas nos morimos,

para siempre
junto a la muerte.

Pármulo 20 diciembre de 2010 "A.C."

ESCUDOS Y ESPADAS


Escudos y espadas

A veces despierto sobre un río de sueños,
que intentan navegar sobre la tela
de un traje gris y ensangrentado.

La omisión de nuestras voces
se hacen retroactivas
y ya nadie puede colgar de su alma
aquel bonito recuerdo que aún sostiene.

Las calaveras, que no piensan,
apenas tiene habla y en el tiempo
se condensa una cortina de humo
entre el crimen y el sentimiento.

Pármulo 2010

QUE BONITO EL AMOR


Que bonito el amor

Que bonito el amor
cuando vives con él
cuando sientes junto a él
el viento abrasador
que separa tu piel
de otras pieles.

Que bonito el amor
cuando sientes como él,
cuando besas enamorado
y cuando el alma explota
sobre un corazón
lleno de llamas.

Que bonito el amor
sobre la orilla del mar
donde se olvidan las penas
y en el recuerdo
un barco de besos infinitos.

Que bonito el amor
cuando sigue ahí,
cuando ya no los años
pueden agotarlo.

Que maligno es el viento
que llega y arrasa,
que atraviesa el alma
y dispersa al amor.

Que bonito el amor
cuando gritas por él,
cuando sabes que se marcha
y en el frio lo recuerdas.

Que bonito el amor
cuando sales a la calle
y sabes muy de sobra
que nadie te importa,
que las aceras son su aroma
y que los semáforos sus ojos.

Que bonito el amor
cuando mientes por él
y en la cama le lloras
y en ella te desahogas.

Que malvada la vida
que nos hace jugar,
con el bien y el mal
y en el mal está el amor.

Que bonito el amor
que bonita la vida,
que bonito el color
que gris se tiñe a veces.

Que bonito el amor
que bonito el frio
que bonitas las tardes
pensando en el amor.

Pármulo 2010

LAS RENCILLAS DEL SUFRIMIENTO




Las rencillas del sufrimiento

El agua caleidoscópica
entra por los poros del corazón
y entre las burbujas de sangre
brota el silbido de doce ninfas
que simulan ser un arco
de mil flores herejes.

*

La sal espumosa del agua
escupe un alarido de hienas
que en las sombras no son más
que tablas henchidas de frío.

*

La humedad del mar
aterciopela una orilla negra
que dura siete siglos 
en la memoria.

*

EL recorrido de mis manos
cabalga sobre la espesa brisa
que no cambia.

Pármulo 2010

LAS PROMESAS



Las promesas

Entra el aire volteando las cortinas,
el frío acelera nuestras manos
y en la vertical se rompe un beso.

Prometimos besarnos eternamente
y en el espacio,
seguir mirándonos tras las estrellas.

La carretera estéril y hambrienta
se relaja mientras nos contempla
o el silencio en la niebla
que escupe cubos de cristal.

Prometimos acordarnos de los besos,
reírnos mientras encontrábamos
la luz que nos oprimía,

y en la sarta de pisadas
que nos condena...
pierdes las promesas
a las que nos sometimos.

Una corriente de desilusión
empieza a dominar mi corazón,
y en el regocijo de la humillación
jugamos a no acordarnos,

de aquellas promesas que ya no quedan
porque el maldito viento
arrasó con ellas.

Pármulo 2010

BAJO LA TUMBA ETERNA - CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


Bajo la tumba eterna

Tengo la necesidad de volver a recordarte
y entre el alboroto me manifiesto
con un enorme crucifijo,
donde mis manos aún atadas
gritan junto a presión de tus cadenas.

Aquí mi aliento es un silbido de hielo
que congela no sólo el viento
sino mis labios que a veces
te besaron bajo la lluvia
cuando aún entre los moratones
dejaba ver mi juventud.

Perdida bajo el símbolo de tus ojos
sólo veía el verde iris que enloquecía
mis recuerdos más mundanos,
mis ojos sin color alguno.

Las mañanas eran de color canela,
mientras trabajabas.

La luz de las ventanas entraba
agónicamente por el pliego de las cortinas,
y entre noche y día,
sólo oía el ruido de tus voces.

Tus pasos empezaron a convertirse
en terremotos colosales
que hacía mella en mi corazón,
aún latente.

Tus manos al principio,
dos barcos noruegos
paseando por la orilla de mi rostro;

ahora,
dos barcos piratas
atentan contra los recuerdos.

¿Dónde están las puertas?
¿y los teléfonos?

mientras dura la tortura
nadie sabía donde vivía
y las cartas nunca llegaban a esas horas.

A veces, durante la espera,
adelantaba el reloj de mi memoria
para pasar por el camino
de los cardos y chumberas
de una vez por todas,
la letanía del sufrimiento:

cuanto antes mucho mejor.

Mis ojos grises
dos desiertos de ceniza,

mis labios
una colina helada,

tu presencia
un cuchillo en el alma.

Tengo la necesidad de volver a recordarte,
pero de ver en tí un hombre
que lucha por ser hombre
y que con la oportunidad
de vivir conmigo me hace sentir humana.

Y ahora, volverán las riñas,
y a la mínima,

el silencio que se apodera
de mis labios.

Con mis lágrimas
el miedo juega a los títeres,
y con el temor, el pánico...

tú juegas a divertirte.

Ahora mis ojos grises
vuelven a ser dos desiertos
de ceniza,

que anda rumbo a la libertad,
libertad que tú mismo sembraste,

cuando hundiste tus manos
sobre el cuello débil de mi cuerpo.

Aún recuerdo tus ojos,
fríos como mis labios
que paseaban por tu verde senda,
como el agua del mar
junto a dos barcos noruegos,
ahora solitarios.

LOCURA


Locura

Un día entraste por la senda del corazón
y atravesando los montes ensangrentados
llegaste al final del alma,
arañando tres mil fibras de amor.

Tus ojos tristemente se desvanecían
por la terminal de mi pecho, y
entre el viento y la agonía
me apiado de un montón de recuerdos
que hace siglos que no encuentro, y
ahora pienso que será la locura,
locura que me quita el sueño.

Las cartas sobre la mesa,
el café helado y mis labios
enamorados sobre la piel muerta.

Todo es locura y locura
y en la locura yo me fundo,
me entremezclo fundido
en la locura.

Pármulo 2010