CÚSPIDE INVERTIDA


Cúspide invertida
Ya no sabes cuántas veces te estoy oyendo
ese eco infernal de amor que nos ata al viento,
la melodía y la danza de la soledad y la sombra
todas a un mismo salón sin caballeros.

Es la espera muerta la que me quema lento
son tus mensajes los que espero pronto
y tu sonrisa la que ansio desde hace meses.

Un retrato tuyo en una pequeña ilustración
detrás de mis manos, es mi recuerdo,
y ahora tan alejado de todo me revuelco
entre punzantes algodones y cañones de sal.

Será la guerra de amor la que me autodestruye
y el mar el que devuelve sin pensamiento
aquel corazón podrido que te regalé.

Quiero hacerte un regalo eterno
pero sin vender mi voz, pretendo quererte
junto a un hielo de quemazón y sinrazón.

El río de ojos que vislumbra nuestros pies
nos invierte en la sociedad
una pegatina de polvoriento olvido
entre las migajas de quienes aún sienten
como nosotros dos, en el alma.

Un barco azulado, viene del norte
repleto de corazones y vientos
que van del sur al oeste, ahogando
aquellos tristes trapos con que nos amamos.

Bajo las sábanas de nuestra unión
aún hay cuerdas forjadas,
hierros candentes y...
amor por dos siglos.

Es un siglo lo que mi juventud aguanta
y tu ignorancia, extrema de mi cariño,
la que dura otro siglo,
formando una cola de seda
que cabalga sobre la escalinata
de una catedral hundida y mísera.

Ya no entiendes las almas
ni las sombras de diamantes,
sólo contemplas el mármol
y yo, frío como el plomo
me derrito en esta caldera de tristezas.

Un beso con alas,
una mirada distante,
un corazón vacío,
una puerta abierta,
yo para encontrar las llaves.

Pármulo 2010