UN MILLAR DE SENSACIONES


Un millar de sensaciones

Entre aquellas cortinas de humo
(suspiro) cinco cuerpos ocultos,
desnudos y perdidos entre sábanas.

Nuestras miradas paralelas a la luz
de la noche estrellada, sudaba.

El mantel, el cubierto cielo,
las copas de vino y el palpitar.

Las estelas de uniformes
viven en otros universos
que sienten el fresco atardecer,
como un hielo que brota de sus pies.

Un millar de sensaciones
atraviesan nuestras manos,
y lentamente van caminando
hasta dolernos el cerebro.

Las auroras del unísono ocaso,
nos llama a diario
y nos confunde de melodía.

El pajarillo que allí revolotea,
muerde alas de mariposa
y sentado sobre mi ventana
empieza a contar las horas
sin digerir el pensamiento de culpa.

Los brazos (suspiro) cansados
se acuerdan de las nalgas
de una esperanza firme,
militante en nuestro sueño.

Los comedores del alma,
solos o vacuos,
se ensordecen cuando corren
por los pasillos del ventrículo 
izquierdo, dos filas de niños
quietos y sólo sus zapatitos
hacen vibrar un millar de sensaciones.

Pármulo