LA QUIETUD DEL UNIVERSO


La Quietud del Universo

Y despertarse cada día pensando de nuevo
en que nada nos sirve, nada es nuestro,
no somos más que el polvo que lleva el viento.

Algunos piensan que no tienen corazón
dejando atrás miles de bocas sin agua,
otros no piensan ya que no tiene corazón
y la mente es un instrumento más
para hacerlos iguales.

Y sentir el frío cada noche porque
no tengo sábanas, no tengo ventanas
y sólo son cartones los que me tapan.

Y sentir el hambre cada mañana,
cada mediodía, a cada segundo después
de un rebollo de la basura.

Y sentir el hielo de las miradas,
grandes torres que nos miran desde arriba
como si desde un telesférico viajaran,
lanzando balas de diez céntimos y
algunas migajas como canicas.

Y sentir el corazón que se para,
cuando ves a quien amas,
cuando sientes ese olor que se acerca
que ha pasado hace un instante y
hace años que no encuentras la forma
de devolverle el beso limpio
de cuando eras alguien.

Y sentir que no eres nada,
un macetero más de la avenida,
sin flores y sin agua. Seco.

Y sentir que estás acabado como
los nubarrones del verano,
cuando el sol te achicharra y
no sabes qué pedir.

Y sentir que no te sirve en absoluto
estar pensativo,
navegar por nuevas calles olvidadas
de entre las que nunca habías pasado.

Y sentir que acabaste con tu vida,
que no tienes cartera,
que no tienes cumpleaños,
que no sientes el alma...

Y sentir que eres el mismo de siempre,
que nadie te ha cambiado,
sólo el color de la ropa,
tan sólo el amor que ya no llevas,
los perfumes,
el reloj que dejaste en empeño.

Y sentir que eres basura,
que ya nada importa porque
nadie se acuerda de ti.

Y sentir que... no recuerdan tu cara
tus ojos verdes tristes,
tus manos arrugadas...

Y sentir que aquel que pasa por allí
es tu hijo, grande y fuerte,
guapo y estudioso...

Y sentir que pasa con amigos,
y que los amigos se rien de tí,
y que tú, abatido, susurras su nombre
y el grita a carcajadas, risas vitales.

Y sentir que averguenzas...

Y sentir que un día pasa por tu lado
y te llama, y te levanta y...
te pide perdón y te construye.

Y sentir que eres persona,
que eres humano.

Y sentir que la sociedad es de cristal,
que todo el mundo te saluda,
que el cielo te sonrie
y que vuelves a ser una estrella más.

Yo siento que es penoso el mundo,
y el universo en su quietud
se ahoga tristemente.

FILOSOFÍA
*2(A los desamparados, los que viven en la calle. También son personas ¿no? Recuerdo hace unas
semanas a la publicación de este libro como pasó una mujer de unos sesenta años por mi lado y el
de mi pequeña sobrina de cuatro años, y decirle esa señora a mi sobrina: eres muy guapa. Fueron
palabras maravillosas porque me di cuenta que también, son personas, tienen sentimientos y tienen
sentidos para ver la dulzura. Estoy seguro que esa señora si hoy tuviera cuatro años, quizás su vida
sería otra o a lo mejor, su destino era el de vivir en la calle. Lo importante es... que nos igualemos
porque cualquiera de nosotros podemos acabar en casas de cartón.)