CAMINA TRISTEMENTE

Camina Tristemente

Camina tristemente el que no habla, y el que no piensa
que su corazón es tan pequeño que se ahoga
en tres manzanas de caramelo calcinado.

Camina tristemente el que no oye, el que 
no escucha la melodía del viento y las olas
en el palpitar incesante de mi pecho.

Camina tristemente el que no abre los ojos al pacífico
el que no se acuerda de las tardes de brillante sol.

Camina tristemente el que no silva sobre los pozos
simulando ser un pajarillo que compone
estrofas torrenciales en lo alto de las montañas.

Camina tristemente quien no suspira por un alma,
por sus seres queridos o por su amada,
quien no recuerda haber sido besado sobre
las arenas de una playa oscura y desierta.

Camina tristemente el que no se inquieta por nada,
no conoce los placeres del amor, y siente belleza 
por lo material y lo estrictamente innecesario.

Camina tristemente quien no sonrie a las mañanas
y ve la tarde como la muerte constante
que le ata al letargo del día.

Camina tristemente el que no sufre y aquel
en el que el dolor se convierte en veneno
y no hay remedio que aplaque la locura.

Camina tristemente el que no viaja y conoce
las pisadas de otros, quien no hace fotos
donde todos fotografían los instantes eternos.

Camina tristemente el que no existe,
el que es puro eco de su figura
y sobre una escultura de escayola firma
para retratar su existencia hoy.

Camina tristemente el que se adora,
y no sabe que es un asno con corbata
de pezuñas de oro y plata.

Camina tristemente el que no anda,
y reposa el esperar sin esperanzas,
quien no investiga su muerte ni su pasado.

Camina tristemente quien no tiene problemas,
y se ahoga en su propio ego de mentiras.

Camina, encuentra y lucha,
porque solo así es la vida.