MONOTONÍA




Luz de monotonía

Ayer sonó el teléfono y eran tus mensajes,
en el palpitar del corazón de quedan
aquellas razones por las que te leo.



Sin saber por qué confío en el blanco
de aquellas hojas negras que tintas
con tus dedos.



Tus manos blancas rompen el silencio
y explosionan en un abisal moreno
lejos de las voces eléctricas.



Me pides mil veces una sonrisa torera
pero mis ojos de caramelo se derriten
en aquella plaza de monstruosidad.



Tus pasos siguen mis labios y mis labios
tus dedos, para cambiar el rumbo
de mis poemas en verso.



Monotonía todas las tardes con mi canto
al aire onubense,
petrificado de calor tostado.



Monotonía de mis pensamientos
que viajan tristes sin esperanzas
a morir por un café de mediodía.



Monotonía en mis pestañas
que momifican el aire y lo convierten
en piedra sobre mi almohada.



Monotonía de sentir que no soy para tí
porque para mi no hay nadie
y tú, puedes con el universo.



Sencillez y fugacidad nos motiva
a silenciar estos poemas muertos
en una mirada que opaca rayos de luz.


Este poema es para tí, ya lo sabes...