Fuego abril

Para todos mis lectores. Quiero que sepan:

Fuego abril



Que hace un año que empezó la guerra
entre dos mares enfrentados, verdes y distantes.

Yo mientras pensando en el diamante
que envuelve el cielo negro nostálgico
porque es hoy cuando se cierran
los tres pilares del corazón.

Ahogados en la sangre del fuego
lento que recorre nuestras sábanas
blancas y acolchadas de tanto humo.

El hielo gris me marea y pienso verte
en aquel reino de cristales que nos hunde
en una nueva imagen de colores
que oscurece cada noche.

El reloj, intermitente no suena
y en el cero de la salida me encadeno
a esperar que fueras aire de mar muerto.

Mil ventanas que salen de mis ojos
y ninguna con vistas al corazón,
sin ver tu nombre pintado en el cielo
se acaba este tesoro que fue de hierro.

Pármulo 2010

HACE AÑOS



La brisa nostálgica se pasea
por nuestros coloreados rostros
de papel arrugado, de hace años.

Hace años que no muerdo con mis dientes
el marfil blanco de los tuyos, y
el escombro de nuestras mustias lenguas
se seca a cada paso.

Hace años que no siento entre mis manos
tus manos, delicadas y en silencio,
nuestras pieles se han arrugado
y en papel de traza se han enterrado.

Hace años que no oigo tus poemas,
tus lamentos del trabajo o
tus risas paralelas al son de mi música;
música que no me envuelve desde hace años
y que me inquieta.

Hace años que no diviso tus pisadas
en la tierra, huella que se borra con la brisa
de aquel cuento de feria.

Muchos años hace ya que no te veo,
y te siento pero no te encuentro
porque hace años que no miro tus ojos verdes
en el blanco del iris, tu pelo de cristal
y una sonrisa de seda.

Hace años que tus alas de oro se perdieron
entre el viento y las montañas,
lejos de mis manos esposas que atan
a una muerte una fría pena.

Hace años que no entiendo dónde
está el sudor de tu espalda, cuando
íbamos en desnudo a las arenas y tú
amabas el río de plata que recorren mis cadenas.

Mil años hace que no caminamos juntos,
de la mano a aquel paraíso despierto
que pintábamos con fuego y deseo.

Hace años, tantos años que no te tengo
que apenas ahora me doy cuenta
que nunca tuve aquello que imaginé,
porque la imaginación nos quema
en aquel sueño despierto que es la vida.

SIN TÍTULO



SIN TITULO

El fresco de las tardes se hacía venir
De entre los matojos, verdes soñolientos
Arrastrados hasta el escalón
Donde nos besábamos.

Las blancas paredes desnudas
Nos fotografían para silenciar
En una carpeta de ladrillos
Nuestro cuento infinito.

¿Oyes las voces sordas?
Es el canto de los pajarillos
Que silban al son de nuestras manos
La tapias de los labios
Que nos marchitan lento…

Los rayos de luz ennegrecidos
Van cabalgando con las nubes
Y en el fuego de Junio
Dos columnas de sudores pétreos,
Que se deslizan entre sábanas
Como lágrimas de cristal.

Un reloj despierto nos amanece
A las cinco y media de la
Madrugada,
Y nos perdemos de nuevo en
El columpio de serpientes que nos ata
Hundiéndonos el veneno hasta
El balbuceo último de la humanidad.

Dos montañas de escaleras
Suben despacio por nuestros cuerpos
Perdidos en el abismo amarillo
De nuestros corazones palpitantes
Y que pisan fuerte por las aceras
Entre las mañanas y
Las noches de tabaco y soledad.

El tiempo se agota y tus ojos
Cierran dos girasoles perdidos
En el mar de mis orilas,
Todo mío para siempre.

Secos y distantes parten
En el lagrimal una moneda de
Plata que ensordece tus sentidos
Fundidos a mis manos…
¿No lo recuerdas?

Una cumbre de cerezas roza
Disimuladamente por tus labios
Y el cielo blanco de la tarde
Perfila en Grecia una de sus aceras
Bañadas del cemento de mis caricias.

La inamovilidad de mis agujas se pierde
Y el tiempo se acabó contigo
Ya no tengo sueños y las pesadillas
Se convierten en el dormitar impensable
De aquel algodón de puyas que dejaste
Sólo y sin aliento.


Pármulo

MONOTONÍA




Luz de monotonía

Ayer sonó el teléfono y eran tus mensajes,
en el palpitar del corazón de quedan
aquellas razones por las que te leo.



Sin saber por qué confío en el blanco
de aquellas hojas negras que tintas
con tus dedos.



Tus manos blancas rompen el silencio
y explosionan en un abisal moreno
lejos de las voces eléctricas.



Me pides mil veces una sonrisa torera
pero mis ojos de caramelo se derriten
en aquella plaza de monstruosidad.



Tus pasos siguen mis labios y mis labios
tus dedos, para cambiar el rumbo
de mis poemas en verso.



Monotonía todas las tardes con mi canto
al aire onubense,
petrificado de calor tostado.



Monotonía de mis pensamientos
que viajan tristes sin esperanzas
a morir por un café de mediodía.



Monotonía en mis pestañas
que momifican el aire y lo convierten
en piedra sobre mi almohada.



Monotonía de sentir que no soy para tí
porque para mi no hay nadie
y tú, puedes con el universo.



Sencillez y fugacidad nos motiva
a silenciar estos poemas muertos
en una mirada que opaca rayos de luz.


Este poema es para tí, ya lo sabes...

COMO MARES DE NOCHE

COMO MARES DE NOCHE



Como mares de noche son nuestras miradas,
hunden la pupila en el fondo oceánico
y brilla mañana como perlas de cristal.


El blanco amanecer fusiona nuestras camas,
nos unimos al unísono de las estrellas
que despiden la noche besando al mar
por el horizonte de aquellos barcos que
bailan de puntillas al adios de las aguas.


El color colorado desenfrena una explosión
de luces que dibujan a la orilla de las playas
hilos de pintura divina.


Las olas nostálgicas, muertas de ensueño,
desgastan sus brazos al perder las mareas,
hijas de la sal y de los vientos
arrodillados a nuestras pisadas, borradas
para siempre.

PÁRMULO '10 (Cerezas de Verano)

Agua de las ventanas



AGUA DE LAS VENTANAS

En un pilar de escombros yace
nuestros mostruosos cadáveres.

El agua se desliza lentamente
mientras el corazón late ahogado,
despacio y encarcelado
en una pecera de ruinas.

Tras la ventana, unos aullidos
de dos mozos desenfrenados
por las cadenas del ruido
que los limita tapiandoles
la boca de sudor y arena.

Amados silenciosamente
mientras el agua impermeable
va golpeando las ventanas para entrar
y formar parte de ese juego de sudores.

El óxido pudre el enrejado
y diluye en sus ardores vuestros
cuerpos enegrecidos del sol de luna.

Toda la noche bailando
junto a las sábanas, dos cuerpos
amarrados a la letanía del sueño.

Pármulo '10 (Cerezas de Verano)

ALGAS NORUEGAS

Algas, 2010, Pármulo

Algas noruegas

Quince mañanas estuve sentado
en esa mesa de madera herrera.

La silla aplastándome el corazón,
el cerebro y los nervios a un lápiz
de colorado pelo.

El constante y monótono que decir
me durmió en las orillas
con la calor de las tardes aplacadas.

Veinte moscas del vino,
vinieron a avisarme para continuar
que debo seguir callando.

El cristal de la mesa, a los pies
y retirado de mis ojos han desplazado
los libros a otra estándar transparente
que con miedo se sostiene hasta que cae
y armamos una tragedia.

Otra vez los ruidos de aquel paraíso
que continuaba,
de nuevo comenzar a explicar al foro
silencioso y ausente pero fugaz
que reanudaré mis manos,
mis labios al anochecer.

PÁRMULO '10

Las arenas

LAS ARENAS



Como el arena de las montañas forman palacios
de ruinas lejanas, es el mar en las orillas.

El arena entre las uñas forman dos sirenas,
el viento una ola de cadenas
que nos envuelve en un mar de hielo.

Sobre el hielo nadan locas las arenas
patinando entre pisada y zancada
las morenas de los puertos.

El jarrón de las memorias nos detiene
y en los sueños se paraliza la etiqueta
de haber hundido el corazón.

Las señales de los tres cuartos de hora
que van caminando poco a poco
en las modelos de los relojes,
nos va a involucrar en una esfera
de luces de colores que intermitentemente
van cabalgando en los sonidos.

En aquel paraíso el aliento cálido
de las mujeres nos revoluciona
y va a crear una triste mañana.


Francisco José García Garrido, PÁRMULO '10