Noche quebrada



Noche quebrada

Empieza a amanecer con unas gotas
de agua de acero que quema mi alma,
que me deshidrata.

Aún espero, tendido sobre la cama,
el beso tibio de hace semanas
que me dan la vida.

Ya ni sigo pensando que existes
porque cuando te veía reir sobre
aquella alfombra azul, en mi mente
no cabía ni un sólo pensamiento inerte.

Aburrido de vagar entre multitudes,
despierto en la colina de la sequía
hermosa en su soledad quieta.

Soy el río de un puente oscuro,
que viaja con zapatos distintos
y que quien se marcha ya no vuelve.

Ni me permites mirarte,
ya sólo me conformo con el agua
cristalina de aquella botella vacía.

De cristal se vuelven tus labios
y de piedra tus ojos negros,
y mis ojos borrosos y mi boca
perdida en un corazón sin puerta.

Todo ha quedado cerrado.

Tu pelo negro, perfecto, me sigue
por los pasillos de mi palacio de eco
donde retumba el fantasma dormido
de aquellos labios naranjas.

La culebra y la ceguera, fijas
en el adoquín de una carretera, eres,
porque yo sobre ti, soy, el viento
que te modela.

La velocidad turquesa no tolera
que tus manos blancas y negras
dejen las cuerdas de la ceguera
y se conviertan en maquillaje
de mis ojeras.

Mis manos quietas,
mi sonrisa,
mis ojos blancos,
tu indiferencia...


PÁRMULO '10 (...siente la locura o clávame un puñal...)