Cuando un día me perdones


Cuando un día me perdones

Me dijiste tantas cosas preciosas que
llegué a creer que eras para siempre
siempre en mi corazón humedecido
siempre latiendo sobre mi sangre
infinito sobre mi pensamiento.

Me llamaste tantas veces por el balcón
que casi pienso en tirarme sin miedo y
sin más reparo que el de seguir amando
unos ojos negros profundos y de guitarra.

Cada mañana me despierto intentando
encontrar una nueva imagen que me
mantenga con agua, con vida...

Necesito volver a hablar contigo o seré
la foto de un hemisferio oculto, como
un gato solitario en el tejado de
aquella casa que nunca compartimos.

¡ Devuélveme la sangre! que me has
dejado seco en medio de un palacio
de mármol frío y sin relojes que
paren esta tortura infinita y peligrosa.

No te das cuenta que te persigo hasta
en los pasillos de aquel palacio de música
que un día dejaste solo y sin muebles,
que me dejaste hundido en mi propio alma.

No te pido más que la oportunidad de
volver al ecuador de nuestro ser y
volver a empezar sin remordimientos,
perdóname, si es lo que no deseas.

Un socorro, un saludo, una despedida
me dolería pero sigo aquí esperando
que extiendas tu mano al aire loco
de mis lágrimas de mar desierto.

PÁRMULO '10 (... perdóname, te sigo amando...)