VACIACIÓN

Vaciación



El interior de la memoria va hundiendo
la belleza más profunda de los sesos y,
entre tanto alboroto los ojos van cantando
la espesura de tus labios bajo la nada.

Como la tortura perfecciona el vicio
el sentimiento celeste recubre las
sonrisas perdidas en tinta blanca.

En el ocaso de tu mirada queda
pintada la imagen fija de una guerra
que con dulces y mentiras, mengua
de tamaño hasta convertirse en piedra.

El largo recorrido de tus dedos
embriaga de calor y temperatura
que desde hace siglos se congeló
bajo las cloacas de la soledad sin sangre.

El temperamento de las anchas tardes
adelgaza y envejece poro a poro
por cada grieta de la piel arrugada
y va recorriendo un largo camino
de pellejos blancos que momifican
la esperanza de la libertad humana.

Ay del rojo pasión... ya el gris
opaco casi inhabitable entre
la luz de las tormentas que van
rayando los pensamientos de
toda una generación vacía.

Nociones del mundo gitano perdido
en el sinfín del universo cansado y
entroncado a la luz oscura de
la blanca imagen de cortina tupida.

El gran pedestal de las montañas
se destrona y va callendo lentamente
como el freno de la oscuridad hermosa
o el color de aquel amigo valiente.

Vacío y valiente a los ojos de la gente
casi inalterado por los trenes,
por los paisajes páramos de olivos
por las entrañas yermas y carcomidas,
por las luces silenciosas de las luciernagas
...

Tan sólo un silvido de aquel ventanuco,
ventanuco de azucenas violetas de
color turquesa en tierra de un erial,
en la reja complicada e imprudente.

El berdugo va temblando
angustioso de lamentar su muerte,
¡el mismo es insensato, el mísmo
muere en el infierno de su corona.