LA TEMPESTAD DEL ROCÍO - H. A ROCÍO JURADO


Porque ella también es una artista y porque algunas de sus letras nos dieron cobijo y alegría en las mejores ferias, galas y noches en que se nos olvidaba las penas. Ahora nos canta con el orgullo que una vez nos regaló y ahí estaremos nosotros para oirle y tenerla cerca. Rocío Jurado tubo el gusto de recibir los alagos de uno de los grandes literatos españoles: Antonio Gala que dijo:

"Rocío Jurado goza del privilegio de estar sentada en las rodillas de los dioses, es decir, todo lo que aparentemente malo le sobrevenga se convertirá en beneficio de ella. Por una razón bien clara, ella tiene un rosal rojo en la garganta del que deriva toda la pasión y todo el estremecimiento de cuanto sale de ella, y tiene un rosal blanco en el corazón que continuamente nos da a quienes la queremos, nos da su perfume y su luz"

Miles de versiones se han publicado con poemas derivados siempre con la finalidad de engrandecer a la gran artista Rocío Jurado, por eso ahora publicaré un nuevo poema en homenaje a la altísima estrella que desde la voz divina nos sigue cantando "que no daría yo".

 ADAPTACIÓN DEL ARTISTA: Pármulo, Fco. José García Garrido.


LA TEMPESTAD DEL ROCÍO.

Que no daría yo, por escucharte de nuevo
en esas amplias tardes con voces de eco
pregonando desde tu ventana el torrente
de barcos que atan mis manos a la playa.


Ese rocío de la madrugada, frío y cristalino
hace de nuestros cuerpos dos hielos pétreos
 y van fragmentándose con el sol de tu mirada
entre flor y flor envejecida de arte y simpatía.


Los balcones se van tiñendo de claveles para
 esa dicción de clamor que es tu garganta
dejando amplio paso a tu tablao para bailar
entre puerta y esquina un par de sevillanas.


La elegancia de tu jurado nos deja rotos
en medio de la plaza escuchando
ese tremendo desfiladero por el que pasean
tus tacones y tu vestío largo de cola rojo.


El viento andaluz se mece en tus muñecas
y junto a unas castañuelas mueves las nubes
de aquel paraiso colosal que ahora gobiernas.


Rocío jurado es el éxito de la voz inmensa,
el grito perfecto de un abismo abisal.


Adaptación por Francisco García, PÁRMULO - Que no daría yo, Artistas.