LOS TOROS DEL ALMA



Nace el quejío del corazón

como un grito que rememora,
son como lanzas de sudor
que atraviesan hasta el alma.

Fuego en el pecho encendido

que de pronto se dispara,

suena como el grito vacuo

de mil sirenas ahogadas.

Ay ay ay, que sentío,

mustias palabras calladas,

suena a flamenco fundío con
el dolor que reclama.


Y entre sudor y escalofrío

siempre al son de una guitarra,
llena de fuerza el vacío
como
los ecos que braman.


Ay, ay, ay, que sentío,
el saco, el martillo, y la fragua,
fueron primeros manteles
como una pena que amarga.

Con el sonido de un quejío

rompe la limpia mañana,

sal donde estés escondío

para el alivio del alma.

Pármulo '09