INTIMIDAD

INTIMIDAD

Cada rincón de dolor de aquella casa
huele a corazón achicharrado con
especias de la India que van
envolviendo los años hasta dormirlos.

De esas esquinitas salen voces que
van retumbando lentamente
sobre los dos mares verdes que
abundan en un rostro sin fín.

Solamente se oyen unos gritos,
bajo las sábanas de terciopelo
que en el invierno nos dan tregua
y nos ahogan de alientos muertos.

Las culebras salen de tus ojos y
entre las sabanas se van perdiendo
hasta que llegan a un laberinto
y se ocultan tras los cielos, tan
enormes como las columnas de un
templo en medio del desierto.