GRITOS MONUMENTALES

Gritos monumentales


Todo comienza en una mañana gris,
cuando el viento caliente levanta
las pequeñas hojas con esmero
y las transporta un poco más lejos
de las pisadas de
unos visitantes diminutos.

Por la puerta de una carcel
sale un extraterrestre rubio
con un cuerpo infinito y
un lienzo que le recubre...
lo hace aún más interesante.

Sus ojos, como dos botones
de aguamarina natural,
se distinguen de aquellas
miradas de fuego que van
quemando con la envidia
las horas y los días.

Sin pensar atraviesa
una pasarela de peatones
haciendo palpitar intermitente
los labios de dos vendedores
ambulantes y sin lienzos.

Las cajas de cerezas
casi machacadas del sol
se van marchitanto
segundo tras segundo
y en trece décadas
el" joven distinto" cae
al suelo rogando suplicios.

Una mirada de aguas
chorrea al suelo
sangre y suspiros
de aquella tarde
agobiante y perezosa।

Pármulo, ट्रांस्परेंतेस, 2009