LA NOCHE DE SEPTIEMBRE

La noche de septiembre.




Tras el ruido del suspiro
un aliento dormido sufre
casi latente entre dos cuerpos
contradictorios y bellos.

Uno es hermoso y amable
el otro es sin agrado y triste
poco a poco va cambiando y
esa mente pierde alma,
cuando mira por
las rendijas de una persiana
transparente y melancólica.

La lágrima cae desde la pestaña
y hace un hueco en el colchón
formando un río de ácido
que va quemando espumas
y lentejuelas sin brillo.
Una cara escondida y

otra que aparece, muere

lentamente bajo la luna.

Ese sonido familiar
monótono y distante,
me hace sentir frío y
el calor de las sábanas,
grita con relámpagos mecánicos
cuando las monjas repican
la agonía de un concierto más.


Pármulo.-