ALEGRIAS

ALEGRIAS


Las alegrias de las mañanas
vienen vestidas de agujas de
madera de ébano dorado sobre
pendientes oblicuas y de tragua.

La fresca tarde compagina
vientos de mar onubense, salvo
cuando las torturas de mis olas
vuelven a cauce desprevenido
y moribundo sabelotodo.

Y es que mientras pasan
las horas y los minutos de
soledades, nada más es alegría
y pena lo que quede después
se tritura entre cada escalón
de aquella casa grande y blanca.

Los gritos monumentales,
las horas perdidas en mi mundo
y los sofás arrugados y las
medias naranjas exprimidas,
¡qué olor a alegría se frie en
mi vida!

Y las llamadas que yo hacía
al mundo externo, casi perdidas
entre los mares de espesas aguas
otoñales y voces alegres.

Pármulo 09'