LAS CARAS DEL CORAZÓN

LAS CARAS DEL CORAZÓN



¿Cuál es la cara del corazón?
... Una fantasía del enamorado,
tu temor por el presentimiento.


El tiempo nos regala los sentidos,
que usamos sin darnos cuenta
con aquella puerta que se abre
y que te empuja al otro mundo,
el universo de las emociones.


Y entonces los ruidos del corazón
gritan por los caminos,

y te envían a otra parte
vestida de magia por momentos
donde las emociones
y los sentimientos están a flor de piel.

Te dan una sensibilidad que
te hacen soñar,
hacer que se detenga el tiempo,
y que dure el amor imposible.

Al estar con la persona adecuada,
los sonidos del corazón te aturden,
te dan la mano de la gran felicidad
y te dan la esperanza para estar
una vez mas
en nuestra eternidad.

Si pudieramos ver las caras del corazón,
podríamos compartir la vida misma,
y por eso miro desde mi alcor
para poder escucharte otra vez.
Vuelvo a ver las caras del amor
y me hundo en lugares mágicos
con la imaginación
siempre a tu lado.

Soy feliz porque ciego me he quedado
dejé que mis sentidos se muerieran
y las emociones comieran de ellos,
porque sin
sensibilidad y sin sueños,
una parte de nuestro tiempo se ahoga
en mil caras del corazón.

DESPIERTA Y VOLVAMOS

DESPIERTA Y VOLVAMOS.



Despertemos a la noche
y abramos el corazón atrapado.
Dime tú, amor, cómo disfrutrías
nuestros recuerdos y yo...
te diré cómo disfruto los míos.

Despertemos a la noche
y hablemos del presente.
Dime tú, amor, quién vive en tu mente...
y yo te diré quien vive en la mente mía...

Despertemos a la noche
y miremos la mañana dulce
Dime con quien compartes el amor
y yo te diré con quién
compartiré el amor mío.

Vayamos juntos al pasado
pero muy rápido volvamos,
para que nos demos cuenta
que nuestras almas parecen
dos caminos que hemos perdido
y que imposibles volver a juntar.

Nuestros corazones
no ven en el futuro más que...
sangre y libertad porque
mi presente eres tú,
pero deja que corra el agua
como si fuese un manantial.

A UNA PLAYA SIN ARENA

A UNA PLAYA SIN ARENA


¿Has visto alguna vez una playa sin arena?

A una playa sin arena he visto desde lejos,
paseaba nostálgica por las aguas
y dejaba a su paso el rastro de la huella.


Parecía loca cuando "el sol la abruma"
cuando la olvida por el espacio
tan aislado últimamente.


¡Qué triste está!
Yo veo una playa sin arena
sin sombrillas en el abismo
todo sol y todo sombra.

Al entrar en ese vacío
me doy cuenta que no siento
las virutas de la arena
golpear en mis rodillas, por
el viento abrasador y el devenir de la orilla.



Pármulo. Me falta la sombra...

CUANDO LAS RANAS CRIEN PELOS

CUANDO LAS RANAS CRIEN PELOS



Aquella imagen en negro se difumina
con una noche blanca y placentera
aturdida y moribunda entre ramas
congeladas y vejatorias.

Un nuevo despegue al ocaso negro
le desvía y le cuenta el embuste
de la tarde escrita en mil vocablos.

Eso solo son talantes modernos
arruinados entre soledades rojas,
quizás son mentiras que cuelgan
de un pozo seco y ensogado al alma.

Su mirada distinta complace mi día
pero no con sueños ni modelos
sino con esperanzas empeñadas
y con nuevas metas para la psiquis.

ABANICO ROJO

ABANICO ROJO



Abanico rojo aplaude tus mañanas
de verano en la orilla de la playa.

Cuando una noche se nos acerca,
las mejillas alocadas muerden
mis pétalos y sus labios, algo nuevo
empieza por las calles de mi calle
que antes cambian de rienda,
llorando casi adormecida en la
quimera de una flor perdida.

Abanico rojo aplaude tus mañanas
de verano en la orilla de la playa.

Si en esos ojos adormeciera
una nana de cal y agua que hablara
por cada esquina entrelazada,
cientos de mares ahogados y
una boca grande muy... lento
casi en aplausos.

Abanico rojo aplaude tus mañanas
de verano en la orilla de la playa.

DON BELLEZ - Palabras muertas

DON BELLEZ


Dicen ser los grandes de la promoción
jilgueros de una mañana,
grandes obras conocidas,
muñecos de goma y cartón.
Un taconeo, andaluz y sin sombra
aparece por la esquina atravesando
dos manzanas y dos callejas,
sólo es moda lo que fanfarronea
pero algo lleva, algo lleva...
Y dicen que dos monedas
le da tormenta y le da poder
sólo por una noche,
yo digo media tarde caballera.
Media noche se nos acerca, niña,
no hagas caso de aquellas monedas
si es tan sólo un pequeño detalle
de esta vida nueva que empieza
por la belleza, y acaba siendo
la rienda de su muerta naturaleza.

ALEGRIAS

ALEGRIAS


Las alegrias de las mañanas
vienen vestidas de agujas de
madera de ébano dorado sobre
pendientes oblicuas y de tragua.

La fresca tarde compagina
vientos de mar onubense, salvo
cuando las torturas de mis olas
vuelven a cauce desprevenido
y moribundo sabelotodo.

Y es que mientras pasan
las horas y los minutos de
soledades, nada más es alegría
y pena lo que quede después
se tritura entre cada escalón
de aquella casa grande y blanca.

Los gritos monumentales,
las horas perdidas en mi mundo
y los sofás arrugados y las
medias naranjas exprimidas,
¡qué olor a alegría se frie en
mi vida!

Y las llamadas que yo hacía
al mundo externo, casi perdidas
entre los mares de espesas aguas
otoñales y voces alegres.

Pármulo 09'

UNA HIPPIE EN UN PUEBLO


Una hippie en un pueblo.



Empiezan los camiones a pasar
uno tras otro sin parar de reir,
sin parar de hacernos sufrir.

Entre el alboroto, unas bicicletas
arrastran dos cuerpecillos tristes
en medio de una autopista
haciendo resonar sus dientes
en los arcenes de la derecha.

Ni el más sentido pésame,
juegan alocadas las lágrimas
de aquella mañana muerta
mientras las ropas rastran
como dos trilladoras, unos
surcos de bandas arqueadas.

Los colorines de sus medias
una vez más corren,
con indiferencia y sin
presumir de las nuevas modas
y las falacias del mentiroseo.

y que hablen de la novia
y que dejen olvidados
los nuevos broches, casi
endemoniados.

Pármulo.-

LA NOCHE DE SEPTIEMBRE

La noche de septiembre.




Tras el ruido del suspiro
un aliento dormido sufre
casi latente entre dos cuerpos
contradictorios y bellos.

Uno es hermoso y amable
el otro es sin agrado y triste
poco a poco va cambiando y
esa mente pierde alma,
cuando mira por
las rendijas de una persiana
transparente y melancólica.

La lágrima cae desde la pestaña
y hace un hueco en el colchón
formando un río de ácido
que va quemando espumas
y lentejuelas sin brillo.
Una cara escondida y

otra que aparece, muere

lentamente bajo la luna.

Ese sonido familiar
monótono y distante,
me hace sentir frío y
el calor de las sábanas,
grita con relámpagos mecánicos
cuando las monjas repican
la agonía de un concierto más.


Pármulo.-

LA PUERTA Y QUE REMEDIOS

La puerta y qué Remedios.




Sin deshojar tardes nos sentamos

bajo cielos del condado blanco,

casi adormecidos de la tranquilidad.


Aquella jaca a un paso lento

baila junto al fuego

de lo que un día fueron vecinos

sin tardes caballeras.


La niebla de sus risas

y el enjambre de sus manos

embriagan el sentir un nuevo

aliento de miradas escalonadas.


Entre encierros y muñecas

sale un toro del corral

y quien para aquellos genios

es ella, sin más remedios.

EL CALOR SIN TELELE

El calor sin telele.


Las nubes grises y coloradas

gritan derretirse bajo la lluvia,

y en el alboroto una aplaude

la fiesta del sol.


Entre las playas hay una línea

que va cubriendo la arena de,

lo que fue mi cadena sin sombrilla.


Las balizas de las olas casi

se han secado y lloran

lágrimas de fuego adormecido

engalonado en fogueos de agua.


Una figura que pasea por la orilla

duerme el viento cálido y

lo va haciendo brisa de tarde.


Sin fruslería de ser importante,

las rocas del peñón caen y en

delirio miran tras sus gafas

cuando chocan entre cuerpos.


Es una fuerza imperial e

impermeable sobre las olas que

va importando el viento de otros

mundos elfos y anticristianos.


Son ruegos de impertinencia,

son calamidades entre sus dedos

y después de la impotencia,

cae la tarde sin más remedio.


Las nubes grises y coloradas

gritan derretirse bajo la lluvia,

y en el alboroto una apalude

la fiesta del sol.

UNA ROSA NEGRA

Una rosa negra


Entre caminos distintos aparece
una rosa negra y sin pétalos,
un gigante la ha dormido y
por la noche ha despertado
de ese día en letargo.

Quince primaveras le pesan
sobre sus espaldas anchas,
fuertes y desmedidas.

Aquel llanto sonoro del bosque
me hace despertar y...
el color de sus ojos deslumbra
lo que fueron mis visiones.

Una noche más reflexiono
dentro de tres almas muertas
que sin querer, llaman a
las puertas de un palacio
de lágrimas y orfidal.

Se abren esas ventanitas y,
en el caos de la tarde
una niña pelirroja me distrae
de mis locuras impedidas.

Ese camino distinto, ahora ya
no parece creible junto a
esos pétalos deshidratados.

Toda la noche es letargo.

Gerardo Diego

(Santander, 1896 - Madrid, 1987) Poeta español considerado una de las figuras más representativas de la Generación del 27, a la que agrupó por primera vez en una célebre antología y que encabezó el redescubrimiento de Góngora.
Profesor de literatura y de música, inició su andadura poética con El romancero de la novia (1920), que denotaba cierta influencia de Juan Ramón Jiménez y su aprecio por las formas tradicionales. Después de una breve estancia en París, donde hizo amistad con Vicente Huidobro y conoció la pintura cubista, reveló su permeabilidad a las corrientes vanguardistas, como el creacionismo, en versos de gran musicalidad.
Gerardo Diego en una imagen de 1979
Frutos inmediatos de esta experiencia fueron Imagen (1922) y Manual de espuma (1924), libro este último en el que fusiona al modo cubista dos o tres temas en el mismo poema, el cual a su vez actúa como agente creador de las imágenes. Desde entonces alternó ambas vertientes hasta el punto de hacer de esta alternancia una de las características de su creación lírica.
De aquí que no pueda analizarse su obra por etapas cronológicas sino a través del reconocimiento de esas dos vías paralelas representadas, según su propia enunciación, por la "poesía relativa", sostenida por la realidad perceptible, y la "poesía absoluta", sustentada en la misma palabra poética y muy secundariamente en la realidad evidente.
En este sentido, la primera se apoyó en las formas tradicionales, y la segunda, en las vanguardistas. Críticos como Manuel Cossío, Eugenio de Nora o Dámaso Alonso consideraron a su vez que la conjugación de ambas tendencias lo movió a revitalizar formas estróficas tradicionales con contenidos vanguardistas y a mostrar una gran diversidad de emociones como fundamento de un riguroso sistema poético. A ello contribuyó asimismo el dominio del lenguaje, una intuitiva aplicación de los recursos técnicos y expresivos, y un consciente desapego por el tono trascendentalista.
UNO DE SUS POEMAS:
Columpio.
A caballo en el quicio del mundo
un soñador jugaba al sí y al no

Las lluvias de colores
emigraban al país de los amores



Bandadas de flores


Flores de sí


Flores de no

Cuchillos en el aire
que le rasgan las carnes
forman un puente





No

Cabalgaba el soñador
Pájaros arlequines


cantan el sí


cantan el no.

GLOBOS NEGROS

Globos negros.


Volando lo mismo que las gaviotas
parpadean en el cielo, lo mismo,
unos corazones de elástico y aire.

Se van inflando hasta que
en un abrir y cerrar de ojos,
una aguja de plata salta las
arterias de aquellos ventrílocuos
corazones ennegrecidos.

La quimera del tiempo
mata con dejadez y lapus
aquellas gaviotas blancas,
urgándo entre la basura que sale
de nuestros pulmones diminutos.

Aquella medalla que sale del cuello,
nos delata en la radiografía amorosa
sintiendo el palpitar de los
negros globos que saltan
como una úlcera de mi estómago.

La luz de la mañana abre mis ojos
y entre tantas sombras,
aparece una tormenta de
agujas
que...Alineación al centro poco a poco van estirpando
mi corazón y tus lamentos.

Pármulo 09'

NOCHE DE VELAS


NOCHE DE VELAS

Hace horas que espero ansioso
a aquel laberinto de besos
indipuestos y casa heterotrofoides.

Las magnolias de la noche se
oscurecen poco a poco sin remedio
cuando el sufrimiento ensancha
una luz de muerte profunda...

Las camisolas blancas de
esos dos negros blanquecinos
se fusionan con la luz de las
candelas, perennes y puntiagudas.

Los vientos hacen mella
en aquel elicóptero de silencios
que viajan en círculo
haciendo pasarelas de aire
entre mis manos y tus piernas.

Sería necesario que apaludieras
a los visitantes de otros pueblos
que con sus fuerzas envilecidas
y casi prohibidas nos matan
poco a poco, a ti la mente
y a mi los sentidos.


Pármulo; Transparentes; año 2009

GRITOS MONUMENTALES

Gritos monumentales


Todo comienza en una mañana gris,
cuando el viento caliente levanta
las pequeñas hojas con esmero
y las transporta un poco más lejos
de las pisadas de
unos visitantes diminutos.

Por la puerta de una carcel
sale un extraterrestre rubio
con un cuerpo infinito y
un lienzo que le recubre...
lo hace aún más interesante.

Sus ojos, como dos botones
de aguamarina natural,
se distinguen de aquellas
miradas de fuego que van
quemando con la envidia
las horas y los días.

Sin pensar atraviesa
una pasarela de peatones
haciendo palpitar intermitente
los labios de dos vendedores
ambulantes y sin lienzos.

Las cajas de cerezas
casi machacadas del sol
se van marchitanto
segundo tras segundo
y en trece décadas
el" joven distinto" cae
al suelo rogando suplicios.

Una mirada de aguas
chorrea al suelo
sangre y suspiros
de aquella tarde
agobiante y perezosa।

Pármulo, ट्रांस्परेंतेस, 2009