Sombras Romanceras


Ahora he vuelto a nacer
pero de aquellas tardes brillantes,
negras y sevillanas, de tierra
blanca como las de una playa
que sin aguas recibe barcos
hundidos en su orilla.

El negro empieza a fundirse
con el azul eléctrico de tus ojos
y el amarillo indio de tus labios
balbucientes y cansados de
tan poco amor.

Sientes el placer ahora, otra vez
de encontrarme junto al fuego
que arde en tus dientes
blancos y casi sin cabeza.

La locura del viento entra
y nos suspira a los ojos
dejando secas nuestras
pupilas achicharradas de
ese encanto de amor perdido.


No he vuelto a verte más
porque salistes por la ventana
y casi en tres segundos
te vi volando por los tejados
de nuestra sombra romancera.