La oscuridad de las cavernas de San Mateo



Por ahí vienen las pequeñas huellas
que van saliendo de las cavernas
de la cueva de San Mateo, sin
despedirse de su arcángel mediador
de las sombras y la oscuridad tibia
y lejana a veces.

No miran atrás ni asoman las orejas

a la puertecilla de la caverna,

ennegrecida y maloliente del sudor

de aquel coloso que vive dentro.


Dentro de esa caverna vive mi corazón
que está casi gangrenado por la formas

oscuras y la soledad infantil.


Infantiles de un sueño casi posible

posibilitado de embriones nutridos

en la placenta de un coloso mutilado.


Gritos y espantos de eco,

van apareciendo por el sendero

hasta recorrer la carretera

a un hospital destruido.





Pármulo 09'